Buscó “cómo ser mártir” y dejar con dinero a su familia: las pistas tras la muerte de carabinero Figueroa

POLICIAL

Un suicidio planificado. Esa es la tesis que más fuerza ha cobrado en las últimas semanas entre los investigadores por la muerte del sargento segundo de Carabineros, Javier Figueroa Manquemilla. Al hallazgo del teléfono celular, se suman ahora otras dos pistas que acrecientan las sospechas respecto de los hechos acaecidos la mañana del 11 de marzo de este año y que concluyeron con el deceso del suboficial siete días después.

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Según información de Bío Bío, para comienzos de este año —y aunque su familia lo niega tajantemente— Figueroa atravesaba una delicada situación personal. De ahí que la teoría de un posible suicidio comenzó a rondar tempranamente entre los investigadores. Y si bien no es la única hipótesis en la que se trabaja, lo cierto es que esta ha tomado ventaja por sobre un homicidio como se deslizó por Carabineros y por el entonces flamante gobierno de José Antonio Kast.

Según comentan fuentes que conocen al dedillo las diligencias, la tesis del asesinato en un contexto de fiscalización comenzó poco a poco a desmoronarse. Eso, luego de que los investigadores descubrieran que fue el propio Figueroa quien intentó hacerse pasar por un tercero para denunciar la supuesta presencia de personas consumiendo alcohol en la vía pública.

Fue precisamente esa llamada la que no sólo gatilló el supuesto procedimiento policial, sino también la que encendió las alertas. En la Central de Comunicaciones de Carabineros no lograron visualizar en la pantalla el número de quién llamaba. La explicación es simple: llamó a emergencias desde un teléfono sin chip, lo que derivó en que en la pantalla de la CENCO sólo pudieran ver una secuencia que contenía ocho números uno (11111111).

Y aunque eso evitó que los investigadores pudieran trazar la llamada de manera inmediata, más tarde las diligencias comprobaron que el IMEI del celular de donde provino el telefonazo estaba asociado al propio Figueroa. Las pesquisas además establecieron que la voz era justamente del uniformado.

Además, se estableció que el disparo que le causó la muerte provino de su arma.

Según comentan quienes conocen de cerca la causa —tramitada bajo absoluta reserva por la Fiscalía Regional de Los Lagos y la Policía de Investigaciones—, los últimos hallazgos no han hecho más que fortalecer la tesis de que él planificó su muerte. Primero, porque en el historial de internet de Figueroa se hallaron búsquedas que apuntaban a “cómo convertirse en mártir de Carabineros” y respecto de los beneficios que un evento de esa naturaleza podría acarrear. Especialmente aquellos aspectos económicos que podría traer aparejada su muerte como héroe de la institución para sus familiares. Aquí figuran pensiones y otras ayudas financieras que buscan proteger la estabilidad de la familia de quien fallece.