Noticias Chile | Revelador testimonio de funcionaria cercana a denunciante de Monsalve ante Contraloría

- ¿QUÉ PASÓ?
El pasado 29 de noviembre, Catalina Arrey, funcionaria del Ministerio del Interior, prestó declaración ante la Contraloría General de la República en el marco de la investigación por la grave denuncia que pesa sobre el exsubsecretario de la cartera, Manuel Monsalve.
Su testimonio es considerado clave, ya que fue una de las primeras personas en conocer el relato de la presunta víctima.
- Relato de los hechos previos
Según consigna La Tercera, Arrey relató que días antes del presunto delito, su compañera de trabajo se reunió con Monsalve en el Costanera Center. En ese entonces, la cita fue interpretada como una oportunidad profesional.
“La cita (para la denunciante) era una buena noticia, era positivo, yo también le dije que era algo bueno, quizás un nuevo puesto. Dos días después de los hechos, en un almuerzo, me cuenta (sobre un beso que le dio la entonces autoridad). Quedamos en shock. No sabíamos sus intenciones. Yo le propuse que tomara distancia, para que él supiera que ella no quería”, señaló Arrey.
La funcionaria agregó que su compañera describió ese encuentro como un almuerzo, sin recordar si hubo consumo de alcohol. “Caminaron a una plaza, se sentaron en una banca y que él le da un beso en la boca. Ella estaba en shock, me decía que sentía asco con todo lo que pasó. Esa semana además tuvo que viajar con él, y ahí le aconsejé que no se quedaran en el mismo lugar. Entiendo que al final no viajaron solos, y ella se quedó con el equipo de trabajo y él en otro (lugar). Recuerdo que ella estaba muy preocupada por ese viaje, pero luego me dijo que por suerte se quedó en otro hotel. Ella tenía miedo de esa situación”.
- Testimonio sobre la presunta violación
Arrey también fue consultada sobre los hechos del 22 de septiembre, fecha en la que habría ocurrido la agresión sexual. Según su testimonio, notó la ausencia de su colega el lunes 23, y fue al día siguiente cuando esta le reveló lo sucedido.
“Él le dijo a ella que la reunión era por motivo de trabajo. Me dijo que comieron, como a las 6. Yo creo que ella también pensó que podía ser un espacio para poner límites, porque en todos los demás escenarios fue con más gente. Entonces pese al miedo que ella sentía, creo que fue para conversar y poner límites, creo que por eso fue. Además, es su jefe y no podía decirle que no. Que tomaron 2 pisco sour, y que después no se acordaba de nada más”, declaró.
“Ella no lo podía creer, no entendía nada, se sentía muy culpable porque no se acordaba de nada. Se echaba mucho la culpa. Ella sentía que había sido violada. Porque a ella le daba asco, ella nunca quiso acercarse a él”.
La funcionaria del Ministerio del Interior añadió que la angustia de su compañera era evidente: “Se le veía en su cara su dolor. Nos sentábamos y recapitulábamos de qué cosa se acordaba. Tratábamos de ser objetivas. Sentíamos que no podíamos ir a la PDI ni a Carabineros, porque la denuncia podía quedar en nada. Que lo iban a alertar (a Monsalve) y que todo quedaría en nada. Que nos iban a tachar, que la podían despedir, que iba a sufrir represalias por esos hechos. (…) La primera semana de ella estuvo muy en shock”.
Arrey también reconoció el nivel de respeto que ambas tenían hacia la autoridad: “Aun cuando pasó todo esto, ella se refería a él de ‘usted’, de subsecretario, porque sentíamos mucho respeto por él. A él lo veíamos como alguien muy inteligente, lo teníamos endiosado. Entonces no vimos que esta situación pudiera ocurrir”.
En su testimonio, expresó además sus dudas sobre la versión del exsubsecretario: “Siento que él quería desmarcarse culpándola, que ella había coqueteado con el taxista. Yo creo que él se aprovechó porque ella no recordaba. Siento que él la quería hacer sentir mal. Yo me pregunto. ¿Si ella estaba tan mal, por qué él no la fue a dejar a su casa? Solo sentíamos rabia”.
Uno de los aspectos más delicados de la declaración fue una frase que habría dicho la presunta víctima: “Ella me decía ‘qué asco, qué asco. No sé por qué acepté esas pastillas. No sé qué me dio’”.
- Búsqueda de apoyo dentro del Gobierno
Según Arrey, ambas pensaron en buscar ayuda dentro del mismo Ejecutivo. “Pensamos en Camilo Araneda (jefe de la unidad de gestión de conflictos de la División de Gobierno Interior y amigo del Presidente Gabriel Boric), que sabíamos que era jefe de un área. Ella me decía que le daba vergüenza, pero le escribió, y se juntaron y ella le contó todo. Yo tenía la esperanza que nos ayudara, con alguna asesora del Ministerio de la Mujer, pero no fue así”.
Finalmente, lamentó la respuesta que recibieron: “El trató de poner paños fríos. (Le dijo) que lo pensara bien, que iba a ir en contra del gobierno, pensó más en eso que portarse como humano. No sabíamos qué más hacer”.



