Noticias Chile | “Él le decía que no”: la supuesta razón que habría provocado el quiebre matrimonial de Álvaro Ballero

- ¿QUÉ PASÓ?
El pasado miércoles 27 de agosto, Álvaro Ballero anunció el término de su matrimonio con la patinadora rusa Ludmila Ksenofontova, con quien mantuvo una relación de 17 años y tuvo cuatro hijos en común.
La confirmación fue realizada a través de sus historias de Instagram, donde el exchico reality describió el proceso como “doloroso”. Aunque ninguno de los dos ha entregado detalles sobre los motivos de la separación, con el paso de los días se han dado a conocer versiones respecto a las posibles razones del quiebre.
En el programa de farándula de Canal 13, el comentarista Francisco Halzinki, conocido como “experto en reality”, señaló que las diferencias entre la pareja estarían vinculadas a la visión de vida de Ballero, quien habría querido asumir el rol exclusivo de proveedor económico.
“Me hablan de una angustia constante por parte de Álvaro de ser él quien llevaba el sustento económico de su hogar y poder mantener a sus cuatro hijos, a su familia completa (…) Habría existido una limitación por parte de Álvaro en poder permitirle a Ludmila, su esposa, a que ella se pudiera realizar de manera profesional. Él quería tener una familia más bien tradicional y conservadora”, explicó Halzinki.
En la misma línea, agregó que Ballero habría expresado el deseo de que su entonces esposa se dedicara al cuidado del hogar y de los hijos, pese a que ella manifestó en reiteradas ocasiones su interés por trabajar. “Él quería que ella se preocupara de la casa y de los hijos. Ella le planteó en diferentes ocasiones tener la posibilidad de desempeñarse como trabajadora, cualquiera que sea el área. Él también la limitaba y le decía que no”, indicó.
No obstante, estas diferencias, el pasado 6 de julio Ballero había celebrado públicamente en Instagram el regreso de Ksenofontova a las pistas de patinaje. En esa ocasión, escribió: “me siento tan ínfimo frente a tu talento sobre la pista, a tu fuerza, me gusta verte así omnipresente, casi inalcanzable, aunque sentí tus nervios a metros porque estábamos ahí, seguiste siendo esa luz tan lejana y cálida a la vez”.



