Carabineros realiza nuevo protocolo para persecuciones policiales

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  • ¿Qué pasó?

Hace pocos días, funcionarios de seguridad municipal de Las Condes identificaron un vehículo con encargo por robo circulando por la comuna. Esto provocó una extensa persecución policial que culminó en La Reina, con el apoyo de Carabineros de Chile.

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  • Nuevos protocolos

Incidentes de este tipo son cada vez más recurrentes, lo que ha llevado a Carabineros a avanzar en la estandarización de los protocolos para las persecuciones vehiculares. El objetivo es minimizar los riesgos tanto para los efectivos policiales como para los civiles durante estos procedimientos.

En esta línea, a finales de marzo, el general director de Carabineros, Marcelo Araya, aprobó una orden general que incluye una cartilla, algo parecido a un reglamento simplificado, que define los pasos para iniciar un seguimiento o persecución de un delito cometido en un vehículo motorizado.

Si bien Carabineros ya realizaba persecuciones antes de esta medida, la nueva normativa busca unificar los procedimientos. Según se detalla en la orden general, este protocolo se alinea con la Ley Naín-Retamal, que exime de responsabilidad penal a los funcionarios en caso de incidentes derivados de una persecución.

El documento destaca que la implementación de este procedimiento profesionalizará la conducción policial, limitará las persecuciones innecesarias y reducirá decisiones individuales que puedan generar riesgos adicionales, como lesiones o daños materiales. Además, establece cinco principios clave que orientan esta normativa.

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  • Procedimiento inicial

Antes de emprender una persecución, la cartilla de Carabineros regula los pasos iniciales necesarios. Se establecen tres niveles para clasificar las persecuciones:

El nivel 1 corresponde a vehículos con encargo por robo.

El nivel 2, a delitos flagrante.

Nivel 3, a ataques armados contra funcionarios o civiles.

La decisión de iniciar una persecución recaerá en el funcionario de mayor rango en la patrulla. Además, deberá informar a la Central de Comunicaciones (Cenco) para coordinar la operación. En esta fase se evalúan factores como el tránsito, la densidad vehicular, las condiciones climáticas y el entorno en el que se desarrolla el operativo.

Esta etapa es crucial, ya que permite determinar si existen las condiciones legales y operativas para proceder o si es preferible abstenerse para evitar mayores riesgos. Solo podrán participar vehículos oficiales como camionetas, radiopatrullas, SUV policiales o furgones. Las motocicletas policiales podrán intervenir únicamente en el inicio del seguimiento y deberán mantenerse a distancia una vez que un vehículo autorizado se sume a la persecución activa. Asimismo, quedan excluidos los vehículos policiales sin distintivos institucionales.

Finalizada esta evaluación inicial, Cenco clasifica el operativo según el nivel correspondiente (1, 2 o 3) y, además, conserva la potestad de mantener, limitar o cancelar la persecución si los riesgos superan los beneficios.

  • Los niveles operativos

Además de los tres tipos de procedimientos previamente mencionados, cada nivel determina cómo debe llevarse a cabo la intervención, que será gradual y proporcional. Por ejemplo, si un operativo comienza como nivel 1 pero culmina con un ataque armado, deberá escalarse a nivel 3 automáticamente para garantizar una respuesta adecuada y priorizar la seguridad.

Para persecuciones de nivel 1, relacionadas con vehículos robados, se despliegan dos patrullas con funciones específicas: una sigue directamente al vehículo y otra coordina las acciones. Por otro lado, los operativos de nivel 2 requieren al menos tres patrullas en acción. En ambos casos, Cenco desempeña un papel fundamental en la coordinación y supervisión de las operaciones e interviene para advertir o suspender un seguimiento si el nivel de riesgo lo amerita.

Fuente La Tercera.