
Fuerzas Armadas expresan reparos por nuevo estado de Excepción ya que no están preparados

- ¿Qué pasó?
El nuevo estado de excepción constitucional que prepara el Gobierno de José Antonio Kast abrió un flanco de preocupación al interior de las Fuerzas Armadas, principalmente por el rol que tendrán los militares y la eventual subordinación de estos a las policías durante su despliegue en zonas afectadas por el crimen organizado.
Te puede interesar :Naya Fácil revela monto exacto de los gastos comunes del penthouse, sin vivir ahí todavía
Según Radio Bío Bío , estas inquietudes fueron abordadas en una reunión entre la presidenta del Senado, Paulina Núñez; los tres auditores generales de las Fuerzas Armadas; y el ministro de Seguridad, Martín Arrau. El encuentro se extendió por poco más de una hora.
- Preocupación
La preocupación se centra en el diseño de esta nueva figura de excepción por seguridad pública, distinta al estado de emergencia actualmente vigente y que busca enfrentar escenarios de grave alteración de la seguridad pública provocados por organizaciones criminales.
El borrador de la reforma establece que, bajo este nuevo estado de excepción, las Fuerzas Armadas podrán colaborar expresamente con las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública.
Sin embargo, el texto mantiene la primacía de las instituciones policiales en el ejercicio cotidiano del orden público y reserva la intervención de los militares para los escenarios de excepción que determine la ley.
Es precisamente en ese punto donde surgen las principales dudas: quién impartirá las instrucciones, cómo se coordinará el despliegue y hasta qué punto las Fuerzas Armadas quedarán subordinadas a las policías.
- Dudas
El experto en defensa y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, Fernando Wilson, apuntó a una de las dificultades que podría generar la nueva figura: el desconocimiento respecto de las facultades y límites que tendrían los militares durante su actuación.
En ese sentido, sostuvo que podría existir falta de claridad sobre lo que las Fuerzas Armadas pueden y no pueden hacer, considerando aspectos como la instrucción, el entrenamiento y el equipamiento.
“No tenga conocimiento de lo que pueden realmente las fuerzas militares hacer y sobre todo, más importante aún, lo que puedan no hacer. En términos de instrucción, entrenamiento, equipo, etcétera. Y surge del desconocimiento de ambas partes de cómo poder cooperar”, explicó.
A su vez, el exsubsecretario de Defensa Gabriel Gaspar cuestionó que se avance en una eventual subordinación de los militares para cumplir tareas policiales.
Según planteó, la alternativa debería ser reforzar las capacidades de las policías para que sean estas las que desarrollen las labores de control del orden público.
“Las subordinaría a temas de tareas policiales respecto a las cuales no tienen ni la preparación ni el armamento, ni tampoco corresponden al objetivo para el que están las Fuerzas Armadas”, afirmó.
“Por tanto, lo que corresponde es reforzar, repotenciar esas fuerzas policiales y no imponérselo a las Fuerzas Armadas”, agregó.
- Excomandante en jefe advierte falta de preparación
A estos reparos se sumó el excomandante en jefe del Ejército, general en retiro Ricardo Martínez, quien advirtió que actualmente los militares “no están preparados” para enfrentar al crimen organizado en las poblaciones.
En entrevista con el mefidio ya citado, Martínez recordó que durante el periodo en que ejerció el mando institucional un asesor presidencial planteó que el Ejército debía asumir un rol más activo en apoyo a Carabineros.
Según relató, él mismo frenó esa intención debido a las diferencias entre la formación y naturaleza de ambas instituciones.
“Yo le pregunté si acaso en definitiva lo que él pretendía o lo que pretendía el Gobierno era que el Ejército fuera una segunda ola de Carabineros, porque la verdad de las cosas es que hay una cultura policial que es distinta a la cultura militar”, señaló.
La discusión se produce mientras el Ejecutivo prepara el ingreso de la reforma constitucional que crea esta nueva figura de excepción por seguridad pública.

