
Juan Verdugo Vera el hombre de Ñuñoa que lo perdió todo y ahora es un acosador

La historia de Juan Verdugo Vera, un vecino de Ñuñoa ubicado en avenida Holanda 3403, se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para muchos vecinos.
Desde su llegada a la comuna en 2017, una vecina ha estado lidiando con amenazas constantes y un acoso que ha escalado a niveles alarmantes.
Juan Verdugo un hombre soltero, quien vive con su madre en precarias condiciones y hacinamiento, ha sido denunciado en múltiples ocasiones por sus actos de hostigamiento, incluyendo un incidente en el que fue arrestado por grabar a un menor de edad el año 2019 en la 18 comisaría de Ñuñoa.


La situación ha ido empeorando con el tiempo, llevando a (LPG) a buscar asistencia legal, pero los problemas persisten y la vida diaria se ha convertido en una pesadilla ya que grita y sale en vestimenta mostrando su parte íntima a votar la basura.
El acoso no solo se limita a las amenazas verbales, sino que también incluye invasiones a la privacidad por parte de Juan verdugo vera.
Según ha expuesto, Verdugo ha estado grabando su vida cotidiana y difundiéndola, lo que claramente vulnera su derecho a la intimidad. Este tipo de comportamiento ha sido tipificado como un delito en el Artículo 161, que protege a las personas de ser grabadas sin su consentimiento en espacios privados. Sin embargo, a pesar de las denuncias y la intervención de las autoridades, las agresiones continúan, lo cual refleja una clara impunidad y frustración en el sistema legal.
Recientemente, la situación se agravó aún más con la intervención de un periodista llamado David Leiva Labbé, quien fue llamado por Verdugo para cubrir su historia. Este periodista no solo grabó el pasaje y el domicilio de la víctima, sino que también ignoró las peticiones de este para no grabar audio. Lo que podría haberse presentado como un reportaje responsable se convirtió en un espectáculo sensacionalista que pasó por alto las serias implicaciones de la violencia y el acoso. La mujer, al sentir que sus derechos estaban siendo violados nuevamente, ha expresado su descontento y ha solicitado una disculpa pública.
Entre tanto conflicto, se ha presentado un dilema mayor en la comunidad. La complicidad de la madre de Verdugo en sus actos ha generado un ambiente tenso, donde no solo se enfrenta a la figura del acosador, sino también a un entorno que parece facilitar su comportamiento. Este hecho ha llevado a (LPG) a reflexionar sobre la falta de apoyo y comprensión en situaciones de abuso comunitario.
La solicitud de la mujer para que se tomen acciones legales enérgicas se convierte en un llamado a la reflexión no solo sobre su caso, sino sobre cómo se manejan en general los problemas de acoso y violación de la intimidad en la sociedad chilena. La actuación de periodistas, que en lugar de ayudar perpetúan la situación con su trabajo, plantea la necesidad de un cambio en la forma de informar.


