
El reto de construir sobre el Chacao: la tecnología detrás del puente que transformará Chiloé
El Puente Chacao, que conectará la Isla Grande de Chiloé con el resto del Chile continental, en particular con la comuna de Calbuco en la Región de Los Lagos, no solo será el puente colgante más extenso de América Latina. Y es que su diseño y construcción han tenido que adaptarse a una serie de condiciones específicas que lo hacen una de las obras de ingeniería más complicadas que se llevan a cabo en el país, reporta BioBioChile.
La estructura incluso fue reconocida internacionalmente por sus características de diseño. En 2016 compitió con otras 300 estructuras a nivel mundial y llegó a la etapa final junto a dos puentes construidos en China, consolidándose posteriormente como uno de los diseños de ingeniería más complejos según la empresa especializada Bentley Systems.
Una de las particularidades del proyecto es su asimetría. A diferencia de un puente colgante tradicional, las distancias entre la pila central y las estructuras ubicadas a ambos extremos no son iguales.
La roca Remolino, que es la formación submarina ubicada en el medio del Canal de Chacao, y que sirve como base natural y punto de apoyo para levantar la pila, se encuentra aproximadamente a 1.150 metros de la pila norte y a 1.055 metros de la pila sur, una diferencia cercana a los 100 metros.
Esta condición también determinó que las tres torres del puente tengan diferentes alturas. La pila norte alcanzará aproximadamente 200 metros sobre el nivel medio del mar, mientras que la central tendrá 175 metros y la sur, 157 metros.
El seremi de Obras Públicas de Los Lagos, Jairo Quinteros Mayne, explicó que este diseño respondió a una necesidad técnica, pero también permitió hacer viable económicamente el proyecto.
“Era una condicionante del diseño. ¿Por qué? Que, si era un puente tradicional colgante con dos torres, lo más probable es que las torres hayan sido de 300 metros aproximadamente, lo cual encarecía el proyecto, lo cual en el fondo también encarece la masa, la cantidad de obra y por lo tanto el proyecto se vuelve inviable”, contó.
“La rentabilidad de este proyecto está muy optimizada. Por lo tanto, desde un punto de vista técnico, de ingeniería estructural y también desde un punto de vista financiero, es la configuración adecuada para que obviamente pudiera ser financiado”, agregó.
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- Diseñado para condiciones extremas
Pero la complejidad del Puente Chacao no termina en su diseño asimétrico. La estructura también deberá enfrentar las particulares condiciones ambientales del canal, entre ellas fuertes vientos y corrientes marinas.
En la zona, las ráfagas pueden superar los 150 kilómetros por hora, mientras que las corrientes del Canal de Chacao representaron otro desafío tanto durante la etapa de diseño como en los procesos constructivos.
A esto se suma uno de los principales requerimientos del proyecto y que es clave para cualquier proyecto o edificación que se instala en el país: su capacidad para resistir eventos sísmicos de gran magnitud.
Quinteros explicó que el estándar antisísmico considerado para la obra contempla niveles de demanda superiores a los utilizados en otras grandes estructuras del país.
“Tenemos un ‘sismo de no colapso’ que le llamamos, que se calculó con un periodo de retorno de 2500 años (…) los niveles de demanda sísmica son muy altos y superan incluso, por ejemplo, el de magnitud, por ejemplo, en la edificación y en el diseño del Costanera Center en Santiago y es único en el mundo”.
El contrato contempla como fecha de término de las obras el 16 de octubre de 2028.

