Noticias Chile | ¿Existen problemas a nivel de vocerías del gobierno?

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Han sido numerosas las opiniones dentro del propio oficialismo que han expresado su incomodidad con el diseño comunicacional actual del gobierno, donde se han hecho evidentes las dificultades para tener una voz unificada, lo que ha ayudado a generar una impresión de desorden.

Así, han resultado llamativas las descoordinaciones entre ministros, incluso en asuntos de fondo, lo que ha obligado a que el propio Presidente de la República haya tenido que salir a aclarar la postura oficial, en tanto que el propio Mandatario también ha tomado un rol especialmente protagónico en las últimas semanas, con rondas de entrevistas radiales cada lunes, lo que de algún modo ha restado protagonismo a los equipos comunicacionales de La Moneda, según consigna La Tercera.

Había expectativas de que la vocería iba a funcionar mejor luego de que esta fue asumida por el ministro del Interior Claudio Alvarado Andrade, con motivo de la prematura salida de la exministra secretaria general de gobierno, Mara Sedini Viancos, producto de su mal desempeño. El diseño se estructuró sobre la base de que Alvarado hiciera vocerías los lunes, complementándose con el subsecretario del Interior. Los hechos, sin embargo, han demostrado las limitaciones de dicho diseño, lo que ha llevado a preguntarse hasta dónde es conveniente que el ministro Alvarado siga ostentado ese doble rol, y si no es momento de recuperar el rol de vocero con dedicación exclusiva.

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La llegada de Alvarado a la vocería cumplía un doble propósito. Desde luego, va en línea con el objetivo que persigue el gobierno del Presidente Kast en orden a racionalizar el número de ministerios, para lo cual el primer paso se concretaría con la fusión de Interior y el Ministerio Secretaría General de Gobierno. Si bien todavía está pendiente que se envíe el respectivo proyecto de ley, una forma de empezar a materializar ese diseño era que desde ya Interior asumiera la vocería. A su vez, se asumió que el jefe de gabinete era el más indicado para llevar las comunicaciones del gobierno, lo que evitaría mensajes confusos o incorrectos.

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Sin embargo, no se dimensionaron las dificultades prácticas que implica esta fórmula. Por de pronto, el ministro del Interior tiene a su cargo la coordinación política del gabinete, y como tal es el primus inter pares. De allí que el rol de Interior deja escaso margen para el error o para las vicisitudes propias de la comunicación política, que muchas veces obliga a desdecirse, asumir equivocaciones o tener que matizar, algo que tiene una amplificación mucho mayor cuando quien lo hace es el ministro del Interior, tal como le ocurrió cuando no fue informado de un recurso ante el TC que fue impulsado por Hacienda y otros ministerios. Por otra parte, tampoco se dimensionó que la tarea de sacar adelante una reforma de gran calado como la Ley de Reconstrucción sobrecargaría la tarea del ministro Alvarado, haciendo complejo que pueda desempeñar ambas tareas al mismo tiempo.

Una de las lecciones que deja este período es que más allá de que se busque fusionar ministerios, no es conveniente que el titular de Interior actúe a su vez como vocero, y deja también a la vista la importancia de que todo gobierno cuente con una vocería dedicada exclusivamente a esa función, rol que debe ejercerse en forma permanente.

Editorial Diario La Tercera.

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