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¿Exceso de confianza de Carabineros? La advertencia que precedió al disparo fatal

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  • ¿Qué pasó?

La primera alerta llegó a Carabineros cerca de las 21:25 del domingo 4 de octubre. Un joven llamó a la central de comunicaciones para advertir que su padre, quien estaría en estado de ebriedad, discutía con su madre en una vivienda de calle Barros Arana, en la comuna de Quilleco.

El personal llegó al domicilio alrededor de las 21:40 y entrevistó a la mujer. Según el parte policial, ella contó que su marido le había pedido que se fuera a acostar y que, ante su negativa, él se ofuscó y comenzó a insultarla. La mujer manifestó que no quería denunciarlo, pero Carabineros dejó constancia de oficio por violencia intrafamiliar y se retiró del lugar.

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La patrulla atendió luego un accidente de tránsito y un procedimiento por desórdenes en el sector de San Lorencito. Cerca de las 23:00, mientras los funcionarios seguían en ese sector, la central les pidió volver a la casa de Barros Arana. Esta vez, el hijo de la pareja los esperaba y les dijo que su padre seguía encerrado en una pieza y que continuaban las discusiones verbales con el grupo familiar.

  • Autorización hijo

Los tres carabineros ingresaron con autorización del hijo, identificado como Rodrigo Cerda Padilla. El cabo Nicolás Cerda golpeó la puerta del dormitorio para pedirle al hombre que saliera y conversar con él. Desde dentro, el dueño de casa respondió con improperios y preguntó quién les había permitido entrar, según la declaración del funcionario.

  • Advertencia arma hijo

Entonces el hijo les advirtió que su padre tenía un arma inscrita. Los carabineros desenfundaron sus armas de servicio y, de acuerdo con el relato del cabo, el hombre abrió repentinamente la puerta del dormitorio con una escopeta.

“Sorpresivamente efectúa un disparo”, señala el parte, que atribuye el tiro al sargento segundo Jaime Urrea, de 40 años. El impacto habría alcanzado al funcionario en el cuello y le provocó un sangrado abundante.

El cabo Cerda declaró que disparó con su arma de servicio “uno o dos disparos”, pero que no pudo determinar si alcanzó al imputado. Cuando intentó disparar nuevamente, su pistola se trabó. El suboficial sostuvo que vio al hombre prepararse para cargar otra vez la escopeta, por lo que se abalanzó sobre él y lo redujo con ayuda del cabo Esteban Cárdenas. La detención se concretó a las 23:15 dentro de la vivienda.

Mientras uno de los funcionarios pidió apoyo y una ambulancia, el cabo Cerda intentó contener la hemorragia del sargento. Las diligencias consignan que utilizó una polera para presionar la herida y que después practicó maniobras de reanimación

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