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La más honesta opinión de Magdalena sobre Augusto Schuster: contó rol clave que él jugó

FARÁNDULA

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  • ¿Qué pasó?

Debe haber más de un momento bisagra en la vida de Magdalena Müller, pero sin duda uno ineludible es su salto a la fama, de la mano de su personaje “Maida”, en la serie juvenil Amango (Canal 13), trama que, entre otras cosas, incluyó una importante relación amorosa con Augusto Schuster.

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En conversación con La Firme de La Cuarta, la actriz abordó su propia historia, marcada por unas primeras apariciones en las teleseries, Gatas y tuercas y Charly Tango, y luego por su gran protagónico en la recordada trama acontecida en una academia de musica.

En dicha historia ella se enamora de un joven oriundo de Valparaíso, llamado “Felipe García”, y el intérprete en cuestión se terminaría convirtiendo en su pareja durante cuatro años. “Fue súper importante”, declara ella sobre ese pololeo mientras ahora promociona el musical Déjame caer.

“Creo que fuimos importantes para la vida del otro en ese sentido: nos apañamos mucho. Nos hizo súper bien enfrentar esto juntos. Era muy vertiginoso y el voladero de luces era muy grande. Pero al menos juntos era como que ‘por último, en este espacio muy personal de los dos nos cuidamos’”, declara Müller sobre la importancia que tuvo ese amor incluso en su carrera.

“Es una hermosa persona y nos acompañamos súper bien. Nos ayudamos a no perder el norte, independiente de que quizás hubo algún momento en que tomamos malas decisiones como cualquier persona”, agregó sobre su colega y también cantante: “Augusto era un año más chico, lo que también ayudó: no crecimos tan rápido”.

Ya en el presente, con ella cansada hace un año con el ingeniero Félix Echeverría, y Schuster emparejado con Camila Sepúlveda, Müller contó qué vínculo tiene hoy con su excompañero de trama.

“Ahora tenemos súper buena onda. No nos vemos hace caleta, pero nos tenemos un cariño familiar también”, declaró sobre ese examor que sucedió entre sus 16 y 20.

Eso sí, “a sus hermanas las adoro. Hace poco estuve con la Consuelo, a quien además admiro y encuentro sequísima. Nos reíamos de recuerdos y nos contábamos cómo estábamos. Hay un cariño de niñez también, de una familiaridad, ¡si éramos súper chicos!“, remató.

Müller también fue consultada por su periodo en Pobre rico (TVN), en el 2012, en que su papel, “Claudia”, partió como pareja del personaje de un novel Simón Pesutic, y luego terminó con el de Alonso Quintero, que al inicio de la trama pololeaba con la chicoca que encarnaba, Valentina Carvajal. “Jugábamos a las cambiaditas”, bromea.

“Me puse a pololear con él terminando la teleserie”, aclara sobre aquel romance nacido en la tele pública. “Debo decir que mis únicas dos parejas actores fueron Augusto y Alonso; después, nunca más”, agrega.

Sobre las relaciones de pareja dentro de su gremio, la actriz reflexiona:

—Mis compañeros me caen increíble, tengo muchos amigos, pero, después de estudiar, me enseñó un maestro: “Es malo confundir telones con sábanas”, que me encantaba ese dicho —se ríe—. Creo que tiene razón. El fenómeno es que uno pasa demasiado tiempo con esas personas: cuando uno graba un proyecto, estás once o doce horas todos los días con esa persona, durante ocho meses, de lunes a sábado; y generalmente tu pareja en la teleserie es con quien más actúas: es como tener un compañero de trabajo con el que estás demasiado tiempo; entonces, cuando te llevas muy bien, estás soltera y la otra persona te parece atractiva: el espacio propicio. Pero siento que te puede pasar en cualquier trabajo. Acá, la única cosa distinta es que la barrera de la piel está cruzada, y eso es un poco extraño. Pero en ambos casos me puse a pololear cuando los proyectos se terminaron, porque me demoro un rato en saber si alguien me gusta o no.

Magdalena Müller y Schuster con los años compartieron elenco en Tranquilo Papá.
Y añade ella sobre la tardanza en iniciar aquella relación, a modo de talla, sobre sí misma: “Uy, la hueona tramitera”.

“No me volvió a pasar que me emparejara con un compañero actor, porque me gusta tener espacios distintos”, concluyó. “Me gusta tener una pareja que se dedique a otra cosa; me parece súper entretenido, conversar de otras cosas”, ya que, a su juicio, “los actores son súper entretenidos, pero también somos un poquito endogámicos: hablamos de lo mismo, de la obra de teatro, de la película y del trabajo; y yo a veces decía ‘uy, qué cansador’”.

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