
Muerto como animal : surgen crudos detalles sobre asesinato de joven periodista secuestrado

- ¿Qué pasó?
Recientemente, se hicieron públicos los resultados del informe forense del cuerpo del joven comunicador.
Uno de los hallazgos más importantes menciona los cinco disparos que recibió: no fueron consecutivos.
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“Los primeros disparos no eran mortales; se hicieron para causar dolor o tortura. Los últimos disparos fueron los que causaron su muerte y los recibió mientras estaba de rodillas”, comentó un familiar a El Colombiano.
De acuerdo con el documento elaborado por los especialistas, Mateo recibió un disparo en el pecho, otro en la rodilla izquierda y otro en el abdomen que dañó su hígado.
Después de dejarlo sufrir, los criminales le dieron dos disparos mortales en la cabeza.
Y atención, porque después de matarlo, quienes secuestraron al periodista usaron un hacha o un machete para cortar su cuerpo.
“Sabemos que usaron un arma sin estrías para dividirlo en dos partes con el fin de que se descompusiera más rápido y así ocultarlo”, explicó un amigo cercano.
“Hicieron una tumba muy pequeña y lo cortaron para que pudiera caber, ya que ni se molestaron en hacer un hueco más grande. Es que ni a un animal se le hacen esas cosas”, lamentó.
- El asesinato de Mateo Pérez
El periodista murió el 8 de mayo en una área rural del municipio de Briceño, que se encuentra en el departamento de Antioquia. ¿Qué hacía allí? Fue a cubrir para su medio (El Confidente) el conflicto armado entre disidencias de las FARC y el Ejército Nacional.
Luego de que salió el informe, los familiares de Mateo esperan que se detenga a Néider Yesid Uñates López, alias Primo Gay, y Gustavo Eliécer Sepúlveda Jaramillo, alias Macho Viejo, quienes son parte del grupo armado que secuestró y asesinó al joven.
“Es muy triste que hayan llevado a cabo este crimen y utilizado estos métodos solo para enviar un mensaje, sin ninguna consideración humanitaria. Es que no lo trataron ni siquiera como un animal”, afirmó un pariente del comunicador.
Según la agencia AP, la desaparición del periodista ocurrió en un contexto de “grave” crisis humanitaria debido a la lucha entre las disidencias lideradas por alias “Calarcá” y el cártel Clan del Golfo, que están “peleando por rutas estratégicas”.
La Fundación para la Libertad de Prensa, por su parte, rechazó el homicidio del joven periodista, destacando que esto muestra que el trabajo de los reporteros en Colombia sigue llevándose a cabo en “situaciones muy peligrosas debido a la influencia de grupos armados ilegales y actividades ilegales”.

