Pasajera dónde falleció el conductor del vehículo de aplicación nunca lo abandonó

Un caso que hasta ha sido abordado por psicólogas ocurrió al mediodía de este miércoles 6 de septiembre. Poco antes de llegar al mall Costanera Center, un de una aplicación de transporte detuvo su vehículo al costado de la Avenida Andrés Bello, en la comuna de Las Condes.

Lejos de querer infringir las normas de tránsito al estacionarse en un lugar no habilitado y peligroso para el resto de los , el chofer lo hizo porque habría sufrido un paro cardiorrespiratorio, lo que provocó su muerte, según consigna Meganoticias.

Todo esto fue presenciado por la pasajera que estaba en el asiento trasero del automóvil, la misma que llamó a Carabineros y al servicio de ambulancia, y que no abandonó al hombre hasta que llegaron los paramédicos.

  • ¿Qué dijo la pasajera?

La ambulancia fue la primera en llegar. La mujer les comentó a los funcionarios que la víctima era un conductor de aplicación que la estaba transportando hacia un determinado destino y que, en medio del camino, se detuvo porque se sentía mal.

Tras dar la explicación, la pasajera se retiró del lugar y los paramédicos confirmaron la muerte del chofer: un ciudadano de 41 años que no portaba ninguna documentación chilena ni licencia de conducir válida para transitar por las calles de nuestro país.

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Posteriormente, se determinó que el auto que manejaba la víctima pertenecía a un cercano de su familia, quien comentó que el fallecido “tiene una hija y que no llevaba más de un año en Chile”.

Por su parte, Carabineros notificó que una de las diligencias que llevarán a cabo es dar con la ubicación de la pasajera, de modo que se pueda confirmar o descartar la tesis del paro cardiorrespiratorio como causa de muerte.

  • Comportamiento ejemplar de la ciudadana fue analizado por psicólogas

Especialistas analizaron el comportamiento que tuvo la mujer, específicamente, el hecho de no abandonar al conductor hasta que llegara la ambulancia, lo que demuestra ser un claro ejemplo de empatía.

La académica de la Escuela de Psicología de la Universidad de Chile, Paula Luengo, dice que “este tipo de comportamientos de empatía o prosocialidad requieren un alto costo personal, porque implican sacrificio”.

“En nuestra sociedad actual, mantener una conducta así es desafiante, principalmente porque los riesgos personales asociados al involucramiento pueden ser elevados y se trata de ayudar a un desconocido, con quien no se tiene un compromiso relacional sistemático”, declara en Las Últimas Noticias.

Un diagnóstico que comparte la psicóloga clínica Katherine Heresi: “En otros casos, la o el pasajero simplemente se marcha, dejando al conductor en el lugar. Eligen no involucrarse más y simplemente tomar sus pertenencias e irse”.

Para la experta, hoy la empatía es un recurso que está en peligro de extinción: “Cada vez nos estamos distanciando más del dolor de las personas y de los eventos que van sucediendo. Nos vamos volviendo más individualistas, intentando involucrarnos lo mínimo posible y centrando nuestra preocupación en lo que pensamos y sentimos”.

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